el teletrabajo para residentes y no residentes
Residentes o no residentes. Cómo afecta fiscalmente ‘teletrabajar’ en otro país
9 julio, 2020

¿Qué es el beneficio fiscal?

El beneficio fiscal supone un ahorro para la persona o entidad que abona una cuota tributaria inferior a consecuencia de haber aplicado una exención, bonificación, reducción o deducción fiscal.

Este tipo de ventajas tributarias hacen que el contribuyente vea minorada la cantidad que finalmente debe abonar a la Agencia Tributaria, es decir, ahorrando finalmente en el pago de impuestos de forma lícita, ya que esta serie de ventajas y beneficios fiscales están recogidos en la normativa legal vigente.

A veces se trata de incentivar que el gasto se dirija hacia una serie de acciones y fines en concreto. Una discriminación positiva del gasto que se aplicaría tanto en personas físicas, como jurídicas.  Otras veces los beneficios fiscales se realizan con el ánimo de compensar según qué situaciones o condición. Ejemplos: rebajar la carga fiscal para el caso de familias numerosas, o de aquellos contribuyentes que tienen personas dependientes a su cargo, o aplicar deducciones por maternidad, entre otros.

Pero hay más ejemplos que suponen beneficios fiscales, como pueden ser: las aportaciones a los planes de pensiones (a través de las cuáles se está fomentando el ahorro privado e individual), realizar donaciones a ONGs (para fomentar la prestación de sus servicios, a los que no llega la Administración), gastos en I+D+I para empresas, reinversiones del beneficio obtenido en las empresas, también, el gasto destinado al pago de hipotecas para vivienda habitual.

Tipos de beneficios fiscales

Así pues, los contribuyentes (personas físicas y jurídicas) pueden beneficiarse de este tipo de ventajas fiscales en determinados casos, siempre y cuando cumplan el o los requisitos necesarios para poder aplicarlas. Entre este tipo de ventajas fiscales nos encontramos con:

  • La posibilidad de reducir la base imponible sobre la que se aplica el impuesto en cuestión, consiguiendo una cantidad mayor a la hora de hacer la devolución de dicho impuesto.
  • Aplicar deducciones, que hacen que la cuota a abonar se reduzca.
  • Aplicar tipos o gravámenes de impuestos reducidos en comparación con el impuesto general. Un ejemplo sería la aplicación del IVA reducido (del 10%) o superreducido (del 4%).
  • Y por último, bonificaciones en las cuotas, que disminuyen el tipo impositivo aplicable.

Todas ellas son de distinta naturaleza y algunas serán aplicables a todo el Estado, pero otras pueden ser diferentes al proceder de cada Comunidad Autónoma. Pudiéndose dar el caso de que el beneficio fiscal sea diferente según en la Comunidad en la que nos encontremos.

Unas son más populares que otras por afectar a uno u otro tipo de impuestos. Por ejemplo, aquellas ventajas fiscales que afectan al IRPF  o el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

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